Hoy en la mañana digo a mi pareja: felicítame por el día de la mujer. Y me
responde: ¿hoy es el día de la mujer? y yo respondo de vuelta: si, pero lo de
felicitarme era broma.
¿qué pienso yo (y esto no es más que mi realidad, que comparto) sobre este
día.
Como mujeres, en contra de un sistema machista o diría yo, ignorante,
tuvimos nuestras batallas. Luchamos por el derecho a nuestros cuerpos, a
trabajar, a divorciarnos, a ocupar espacios de poder. Y las ganamos.
Pero creo que en el camino algo se fue perdiendo. Porque la condición era:
¿quieres estos derechos? Entonces compórtate como un hombre. Y sin darnos
cuenta, confundimos fortaleza con dureza. Aprendimos a pelear, a blindarnos, a
endurecer lo que antes era nuestra mayor potencia.
Cuando las mujeres empezamos a imitar lo masculino para sobrevivir, algo se
enterró: la intuición, la profundidad, la suavidad. Y no fue solo nuestra
pérdida. Los hombres también se perdieron. Todos lo hicimos. Porque cuando la
energía femenina desapareció, nadie tuvo acceso a ella.
La fuerza no necesita ser dureza. El poder no necesita ser agresión. Puedes
liderar y seguir siendo gentil. Puedes poner límites y seguir siendo suave.
Puedes ser la persona más capaz de la sala y aun así operar desde la empatía y
la inteligencia emocional. Con esa energía femenina maravillosa que inunda al
mundo de amor, cuidado y generosidad.
Creo que apenas ahora estamos despertando a eso. Nunca habíamos sido tan
buenos como sociedad para nombrar nuestras emociones y entender nuestras
heridas. Pero la conciencia sola no cambia nada. Puedes nombrar cada herida a
la perfección y seguir exactamente donde empezaste.
La verdadera revolución es comenzar a encarnar lo que ya sabemos. Dejar de
imitar lo masculino y empezar a habitar nuestro propio poder femenino. Que, por
cierto, siempre fue el más poderoso.
Feliz Día de la Mujer a todas y todos los que albergáis esta
energía tan poderosa. Y ojalá algún día no tengamos que entrar en peleas de
género, y usemos toda esa energía en evocar y agradecer que todos — hombres y
mujeres — podamos vivir, interna y externamente, en equilibrio entre estas dos
energías que, solo equilibradas, nos llevarán al mundo que muchos sé que
queremos experimentar.
dany
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