Ayer salió el sol ☀️… Al final de la tarde… ¿lo
vieron?
Por estos días como un pequeño
milagro. Salí a verlo. Tomé una foto. Rostro hacia arriba. Ojos cerrados.
Instante de quietud.
En la Medicina China, el
invierno es la estación del yin en su máxima expresión: el descanso
más profundo, las noches más largas, el momento más introspectivo del año. Y,
sin embargo, justo después del punto más alto del invierno —el Solsticio— algo
empieza a cambiar de manera casi imperceptible.
El yang nace.
Sigue haciendo frío. Los días
aún son cortos.Pero la luz ha comenzado su lento regreso.
Desde la perspectiva de la
Medicina China, ya no estamos descendiendo. Muy suavemente, casi sin notarlo,
estamos empezando a ascender de nuevo.
Y los días como ayer importan
más de lo que creemos.
Aprovechar la luz del sol, el
calor y el aire fresco en los días luminosos de invierno ayuda a nutrir nuestro qi
yang: esa chispa vital que nos sostiene durante las últimas semanas de frío
y oscuridad. Incluso unos pocos minutos al aire libre pueden favorecer la
circulación, el estado de ánimo, la resiliencia del sistema inmune y esa
sensación interna de “puedo seguir”.
No se trata de exigirse más,
sino de recibir lo que se ofrece.
En invierno, la medicina a
menudo tiene esta forma:
- Girar
el rostro hacia el sol cuando aparece
- Permitir
que el calor penetre hasta los huesos
- Tomar
nutrición donde esté disponible
- Descansar
sin culpa en los días más oscuros
La naturaleza no se apresura
en esta transición del invierno… y nosotros tampoco deberíamos hacerlo.
Si últimamente te sientes
cansado, bajo de energía o emocionalmente lento, tiene todo el sentido. Y aun
así, recuerda: la luz está regresando, de forma silenciosa y amable, un pequeño
momento a la vez.
Ojalá hoy encuentres el tuyo.
Con mucho cariño,
Dany